- El trastorno de pánico esta clasificado dentro de la CIE-10 (Clasificación Internacional de las Enfermedades) y también se le conoce como ansiedad paroxística episódica. En el DSM-IV-TR (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) se le conoce como Trastorno de Angustia. Este trastorno psiquiátrico muy común ha tenido varios nombres a lo largo de la historia de la humanidad. Los médicos de la antigüedad no tenían contemplada a la ansiedad en la lista de las enfermedades mentales. El término latino angustia hace referencia a estrechez, y estos orígenes del término pueden entenderse debido a que la dificultad respiratoria durante el estado de ansiedad se atribuía a enfermedad pulmonar; lo que conocemos como "hormigueo en el estómago" se interpretaba como una alteración gástrica y los mareos que a veces acompañan a la ansiedad se explicaban como un "estado" de vértigo y se les diagnosticaba como una enfermedad del oído medio.
- Los síntomas del ataque de pánico tienen un inicio súbito, las personas pueden estar realizando cualquier tipo de actividad de su vida cotidiana, cuando de repente sienten que su corazón palpita más rápido como si estuvieran subiendo escaleras o corriendo, les viene la sensación de no poder respirar, sienten que se van a ahogar. Después pueden aparecer mareos, miedo a perder el control o "volverse loco" junto con una sensación de alteración física general que puede llevar a la persona a pensar que su vida corre peligro en ese momento o a considerar que esta padeciendo los síntomas agudos de algún tipo de enfermedad específica a la que le pueden temer. Este miedo a su vez incrementa los síntomas y la persona cae en un estado de retroalimentación negativa que desemboca en la crisis de pánico.
- Existen teorías y diferentes enfoques que dan explicaciones, muchas veces parciales y otras sin fundamento científico de las causas de la aparición de estos síntomas. Las teorías bioquímicas y evolucionistas encuentran mayor aceptación en la comunidad psiquiátrica, sin embargo la falta de unificación o punto de enlace que las integre hace que se vea la enfermedad desde puntos conceptuales aparentemente excluyentes; cada quien defendiendo de manera dogmática la parte de realidad que observa. Los clínicos sin base psicoanalítica tienden a omitir hechos que pueden resultar cruciales desde el punto de vista de la dinámica familiar. De la misma manera, los autores psicoanalistas omiten con demasiada frecuencia cualquier mención de los posibles factores hereditarios y constitucionales, por eso aún no se ha llegado a obtener un "cuadro completo" de las posibles causas. Las células del cerebro llamadas neuronas, utilizan ciertas sustancias que el cuerpo produce para comunicarse entre si; a estas sustancias se les llaman neurotransmisores. Se ha observado en estudios al comparar sujetos que padecen ataques de pánico, con aquellos que no, que las personas con ataques de pánico tenían menos cantidad de un neurotransmisor llamado GABA (ácido gamma aminobutírico) que es, por así decirlo, como el tranquilizante natural del cuerpo. También se han propuesto otros neurotransmisores como la serotonina, por lo que medicamentos que aumentan la disponibilidad de esta molécula, alivian a las personas de los ataques.
- En la escuela francesa se consideraba a la ansiedad como parte de un proceso progresivo de tres etapas: comenzando por la inquietud, seguido de ansiedad y que podía terminar en la angustia (angoisse). Todos estos términos a veces confunden, sin embargo el diagnóstico de trastorno de angustia muestra una buena fiabilidad.
- El grupo de personas que se encuentran más expuestos a padecer el trastorno se encuentra entre los que tienen 30 y 40 años, predominando en mujeres, sin embargo estos datos son controversiales pues en el ámbito clínico se observa que aparece en personas más jóvenes, adolescentes, incluso niños y la relación mujer-hombre parece no ser siempre 2 a 1. Con respecto a la prevalencia del trastorno de pánico en México, según la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica más actual (2003), el 1.3% de los hombres y el 2.9% de las mujeres lo han padecido alguna vez en la vida. Es común, pero no un factor necesario, que las personas que experimentan por vez primera este tipo de síntomas lo hagan después de haber tenido situaciones estresantes en su vida personal. Cuando los episodios comienzan a ser más frecuentes e intensos, es frecuente que la persona desarrolle una ansiedad expectante ante un nuevo episodio y se encuentre muy atento a las sensaciones corporales, lo cual facilita aún más la aparición de otro episodio. Además la persona puede empezar a evitar los lugares y situaciones en donde supone si se presentara un nuevo episodio no podrían recibir ayuda médica inmediata. Este cambio conductual puede llegar a ser tan intenso que se cae en lo que se denomina "agorafobia" en donde la persona puede llegar evitar salir de su casa por miedo a que le ocurra un ataque en público. Otra situación que ocurre con bastante frecuencia y que prolonga el tiempo que se tarda la persona en recibir el tratamiento es cuándo los médicos que atienden al paciente, al no encontrar alteraciones orgánicas bien definidas o propias de la especialidad que practiquen, confundan más al paciente diciéndole que todo es cuestión de "sus nervios o psicológico" o que "no tiene nada", sin explicarle concretamente de lo que se trata y menos darle un tratamiento adecuado. También algunas personas pueden tener el primer ataque durante o posterior al consumo de alguna droga ilegal como marihuana, "crystal", heroína, cocaína. Otras drogas legales como el alcohol, consumo excesivo de cafeína, bebidas que contengan aminoacidos estimulantes y consumo de sedantes (síndromes de supresión) sobre todo cuando se auto recetan o no se hace un adecuado seguimiento para su retiro gradual.
- La combinación de terapia cognitivo-conductual (TCC), manejo farmacológico y técnicas de control de las crisis son el tratamiento de primera elección. La TCC es una terapia breve que incluye aspectos psicoeducacionales sobre el pánico y educacionales sobre la ansiedad y su fisiología. Por medio de esa terapia el paciente adquiere técnicas de manejo del pánico, de relajación y se trabaja sobre la reestructuración del pensamiento irracional respecto a las consecuencias de los síntomas. Los ataques de pánico en el modelo conductual son vistos como la activación del "sistema de alarma" del cerebro en donde los fármacos actúan regulando al sistema encargado de preparar a la persona para el peligro, y la terapia terminando el ciclo negativo de temer a los síntomas del miedo que aparecen al activarse espontáneamente dicho sistema. La esfera cognitiva, por desgracia, ha sido un campo bastante despreciado a lo largo de los años y en el que actualmente se esta realizando una amplia labor de investigación.
- La psicoterapia psicodinámica también puede constituir un tratamiento eficaz y exclusivo del trastorno de angustia. En un reciente ensayo abierto de psicoterapia psicodinámica centrada en el trastorno de angustia se observó que de los 21 pacientes en el estudio, 16 mostraron una remisión de la angustia y la agorafobia. Hay personas que por creencias o razones personales no quieren iniciar un tratamiento combinado y prefieren seguir exclusivamente algunos de los tratamientos mencionados. La farmacoterapia por si sola ha resultado ser un tratamiento eficaz y es posible combinar ambas modalidades con eficacia. Algunos pacientes por lo intenso de los síntomas de ansiedad que padecen desean empezar enseguida con la medicación ansiolítica, sin embargo, este deseo es menos común, debido a que muchos de estos pacientes tienen miedo de tomar medicamentos. El propósito del tratamiento combinado es disminuir o quitar la ansiedad aguda con la medicación para que la persona se calme lo suficiente y pueda colaborar de manera productiva en la psicoterapia. Durante el tratamiento psicodinámico, el terapeuta y el paciente empiezan a entender parte de la importancia y el significado oculto de los síntomas, con independencia de que se utilice algún medicamento. Si se administra un medicamento, también debe explorarse su significado antes de confiar en la retirada paulatina y satisfactoria del mismo. La desventaja de llevar un solo método de tratamiento de manera exclusiva es el tiempo que tardan en mejorar los síntomas en el caso de llevar únicamente un tratamiento psicoterapéutico, y en el caso del tratamiento exclusivo farmacológico son las recaídas una vez retirado el fármaco.
- El trastorno de pánico brinda una oportunidad para pensar más en la unidad mente-cuerpo que en la dualidad por separado. La proliferación de nuevos medicamentos e indicaciones ha surgido al mismo tiempo que los estudios sobre la eficacia de la psicoterapia empíricamente validados. Es posible que los psicoterapeutas desconozcan los avances recientes en la farmacoterapia y que muchos farmacoterapeutas no estén familiarizados con los últimos progresos de las técnicas de terapia cognitivo-conductual. El tratamiento integrado lo puede suministrar un solo clínico o un equipo. Cuando el mismo clínico posee experiencia en farmacoterapia y psicoterapia, ésta es la vía más práctica. El tratamiento bien integrado representa para muchos pacientes la opción más idónea.
Dr. Eduardo Monteverde Maldonado